Cuando una organización necesita un documento “para ya” —por una auditoría, una inspección, un requerimiento legal o una revisión interna— la custodia documental revela una realidad clara: tener archivo no siempre equivale a tener control.

En muchos casos el documento existe, sí. Está “en algún sitio”. Pero cuando llegan las preguntas de verdad, las que no admiten respuestas vagas, empieza la incomodidad: ¿dónde está exactamente?, ¿quién lo consultó?, ¿cuándo salió?, ¿con qué autorización?, ¿qué versión es la válida?

Y ahí es donde la custodia documental deja de ser una cuestión operativa para convertirse en un tema de trazabilidad documental, protección de datos (RGPD) y cumplimiento.

En este artículo hablamos de esa evolución: de la custodia entendida como “almacenamiento” a la custodia como sistema de control, con evidencias auditables, gestión del riesgo y procedimientos que se puedan aplicar sin frenar el día a día. Si además quieres ver cómo se traduce esto en un servicio operativo, puedes ampliar aquí información sobre nuestra custodia documental.

El punto ciego de muchas empresas: cuando falta control y la custodia documental se vuelve imprescindible

En organizaciones con volumen documental, los incidentes más habituales no suelen venir de un gran fallo, sino de pequeñas decisiones acumuladas:

  • Salidas temporales sin un registro consistente (porque “solo era un momento”).
  • Consultas fuera de circuito por urgencia o por costumbre.
  • Duplicados “funcionales” que no se controlan ni se destruyen.
  • Traslados entre sedes con trazabilidad parcial, especialmente cuando intervienen varias personas o proveedores.
  • Conservación por inercia, sin una política efectiva de retención documental, expurgo y destrucción.

Estas situaciones afectan a la eficiencia, pero sobre todo introducen un riesgo relevante: pérdida de trazabilidad sobre documentos que, en muchos casos, contienen datos personales o información crítica (RRHH, contratos, compliance, calidad, clientes, etc.).

Normativa aplicada: RGPD, LOPDGDD y, en ciertos entornos, ENS

Cuando los documentos contienen datos personales, la custodia documental forma parte de las medidas organizativas y de seguridad del tratamiento. Sin entrar en tecnicismos, hay tres ideas que conviene tener muy aterrizadas:

RGPD: seguridad, evidencia y conservación limitada

Sin entrar en tecnicismos, el marco del RGPD se traduce en tres exigencias operativas muy concretas:

  1. Seguridad y confidencialidad: medidas proporcionales al riesgo para evitar accesos no autorizados, pérdidas o exposiciones.
  2. Responsabilidad proactiva: capacidad de demostrar cumplimiento mediante procedimientos, registros y controles (no solo declaraciones).
  3. Limitación del plazo de conservación: necesidad de definir y aplicar plazos de retención y criterios de expurgo.

LOPDGDD: aterrizaje del marco en España

La LOPDGDD complementa el RGPD en el contexto español y refuerza la importancia de integrar el cumplimiento en procesos reales, especialmente en entornos con alto volumen documental.

Además, la AEPD recoge recomendaciones sobre seguridad de los tratamientos que ayudan a aterrizar estas medidas en procedimientos operativos (especialmente útiles cuando se gestiona documentación física o híbrida).

ENS: evidencias y controles reforzados (AAPP y proveedores)

En organizaciones vinculadas al sector público o proveedores que operan bajo ENS, el enfoque suele exigir un mayor nivel de formalización y trazabilidad, con especial énfasis en evidencias y gestión de riesgos. Dicho de otro modo: no solo hay que hacerlo bien, hay que poder acreditarlo.

Cuando la custodia documental deja de ser “almacén”: portal online, control y SLA de entrega en 24 horas

Aquí está el punto que marca diferencia, porque conecta seguridad con operativa real. Una custodia documental bien planteada no solo protege: también garantiza acceso controlado a la documentación cuando se necesita.

  • Portal online de custodia: visibilidad y gestión sin fricción
    No se trata solo de “ver listados”, sino de gestionar el ciclo completo: consultar inventario, solicitar recuperaciones, hacer seguimiento y dejar trazabilidad del estado del documento (solicitado, en preparación, entregado, devuelto), con registro de movimientos y responsables. Además, aporta evidencia clara de quién solicita qué, cuándo y por qué.
  • Entrega física en 24 horas: disponibilidad con control
    Mantener un SLA de entrega en 24 horas, dentro de un circuito de solicitud y autorización, permite combinar disponibilidad y control. Reduce salidas informales y copias innecesarias, mejora la continuidad operativa y mantiene el gobierno documental sin bloquear el trabajo.

Si quieres ver cómo lo trabajamos en la práctica, puedes ampliar aquí información sobre nuestro servicio de custodia documental.

Control de copias y documentación sensible: el factor que más incidentes evita

En protección de datos, muchos problemas no nacen del documento original. Nacen de copias “funcionales” que no se controlan.

Una custodia madura define criterios claros:

  • cuándo se autoriza una copia,
  • cuántas copias existen,
  • dónde están,
  • quién es responsable,
  • y qué ocurre cuando dejan de ser necesarias.

Esto es especialmente importante en expedientes de RRHH, documentación contractual y documentación con datos sensibles. No por burocracia, sino porque reduce el riesgo real en el punto donde más se filtra información.

Retención, expurgo y destrucción certificada: cerrar el ciclo con garantías

La custodia documental no termina cuando un expediente entra en archivo, sino cuando se gestiona su salida de forma correcta. Y es que conservar “por si acaso” suele traer justo lo contrario de lo que se busca: más exposición, más volumen y más dificultad para localizar lo importante.

Por eso conviene trabajar el cierre del ciclo con tres elementos muy claros:

  • Retención documental: definir qué tipologías se conservan, durante cuánto tiempo y con qué criterio (legal, operativo o probatorio).
  • Expurgo documental: revisar periódicamente la documentación que ya ha cumplido su plazo para mantener el archivo gobernable y trazable.
  • Destrucción certificada: eliminar documentos con seguridad y evidencia, especialmente cuando contienen datos personales o información sensible.

Cuando esto se aplica de forma consistente, el archivo se vuelve más manejable, mejora la localización de expedientes y se reduce el riesgo asociado a conservar documentación innecesaria.

Checklist profesional: señales de trazabilidad sólida en custodia documental

  1. ¿Existe inventario actualizado e identificable (tipología, códigos, anexos)?
  2. ¿Hay circuito definido de solicitud y autorización?
  3. ¿Se registra trazabilidad de entradas, salidas, traslados y devoluciones?
  4. ¿Existe registro de accesos/consultas relevantes?
  5. ¿Se gestionan plazos de devolución y seguimiento?
  6. ¿Se controla la generación de copias y duplicados?
  7. ¿Hay clasificación por criticidad (no todo el mismo tratamiento)?
  8. ¿Existe política aplicada de retención documental?
  9. ¿Se ejecuta expurgo documental periódico?
  10. ¿La destrucción es segura y existe certificado cuando corresponde?

Lo importante es convertir esas zonas grises en un circuito controlado.

Custodia documental como control, cumplimiento y acceso garantizado

La custodia documental actual se mide por su capacidad para ofrecer control verificable: trazabilidad documental, gestión de accesos, integridad, retención y cierre del ciclo con expurgo y destrucción segura.

Cuando, además, se combina con un portal online y un SLA de recuperación/entrega en 24 horas, la custodia deja de ser un centro de coste puramente operativo y se convierte en una pieza de gobierno documental: protege, ordena y permite responder rápido cuando importa.

¿Quieres evaluar tu nivel de trazabilidad y riesgo documental?

En UNAYTA ayudamos a implantar y optimizar custodia documental orientada a trazabilidad y protección de datos: inventario y clasificación, circuitos de solicitud/autorización, control de copias, retención y expurgo, entrega física en 24 horas bajo procedimiento y destrucción certificada.

Si nos indicas el tipo de documentación (RRHH, contratos, calidad, etc.), el entorno (físico o híbrido) y el volumen aproximado, podemos proponerte un enfoque de mejora realista, alineado con cumplimiento y operativa.