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La irrupción del conocido coronavirus (Covid-19) en nuestras vidas ha supuesto un drástico cambio en las relaciones sociales, en la economía y también en nuestro ocio. Mientras que la digitalización y el teletrabajo permiten a algunos seguir en activo y las relaciones sociales se mantienen a través de la videoconferencia, el tiempo libre de la mayoría de la población se ha visto muy afectado. Por ello hoy os traemos cinco recomendaciones de películas y libros relacionados con la gestión de la información.

Pero tranquilos, no os vamos a sugerir documentales sobre digitalización inteligente o ensayos sobre el principio de procedencia. La selección propuesta busca que podamos abstraernos de todo, de las ruedas de prensa y del balcón y ahondemos un poco en nosotros buscando algo, como hacía Daniel Sempere en el Cementerio de los Libros Olvidados, aunque aún no sepamos qué es. Aquí, entre los gestores de la información, no tenemos ninguna Sección Prohibida. Adelante.

Misión Olvido, de María Dueñas.

Comenzamos la relación con una novela deliciosa que ha supuesto la consagración de María Dueñas, escritora con mayúsculas de la escena nacional tras la edición de “El tiempo entre costuras”. En esta novela la autora mantiene el sello personal que le caracteriza, aunque es capaz de alejarse de la fórmula que le otorgó el éxito.

Misión Olvido - María Dueñas | Planeta de Libros

“Misión Olvido” nos narra la historia de Blanca Perea, una mujer de mediana edad que ve cómo su vida da un giro de 180 grados. Buscando un cambio viaja a la pequeña universidad de Santa Cecilia, en California, con el objetivo de catalogar el archivo personal de un infravalorado hispanista: Andrés Fontana. En el desempeño de su nueva tarea, que a priori se antojaba aburrida, Blanca se aproxima al estudio de las misiones religiosas fundadas a lo largo del Camino Real de California durante los siglos XVIII y XIX, llegando a redescubrir, siguiendo los pasos de Fontana, la Misión Olvido, cuya existencia hilará el resto de la obra.

Aunque sea de forma transversal María Dueñas nos aproxima a una sensación que casi todos los gestores de la información han tenido la oportunidad de sentir: la de revelar un mensaje, un testimonio, por simple que este sea, que quizá nunca vuelva a ser descubierto por nadie.

El quinto poder, de Bill Condon.

Corría el año 2008 cuando en los tabloides de todo el mundo saltaba la noticia de la aparición de WikiLeaks. Este portal de contenido agregado, fundado poco tiempo antes, publicaba todo tipo de documentos clasificados relativos a las actividades ilegales o inmorales de gobiernos, empresas y otros organismos.

“El quinto poder”, dirigida por Bill Condon y estrenada en 2013 nos aproxima a la historia de esta organización secreta, conformada por activistas de los cinco continentes, desde la perspectiva del más célebre de ellos: Julian Assange. El film, que se mueve entre el género documental y la ficción, retrata de forma neutra a un Assange (interpretado por Benedict Cumberbatch) del que no se sabe si es héroe o villano.

Rayo Verde: El Quinto Poder. De Bill Condon. Sobre Julián Assange ...

La película ahonda, como no podía ser de otro modo, en conceptos clave para las sociedades democráticas como son la transparencia informativa o la existencia de una imprecisa amalgama de secretos de estado que protegen ciertas actividades de nuestros gobiernos. El posicionamiento a favor o en contra, en este caso, queda de mano del espectador.

1984, de George Orwell.

Poco se puede decir que no se sepa de una de las obras maestras de la literatura universal. Publicada por George Orwell en 1949, muy poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, la distopía planteada en “1984” ha sentado conceptos sociológicos tan importantes como el de Gran Hermano.

El texto nos cuenta las vicisitudes y reflexiones de Winston Smith, ciudadano de Oceanía, uno de los tres estados totalitarios que se reparten el planeta. Poco a poco el protagonista descubre la realidad que le rodea y se rebela contra la misma en compañía de la joven Julia, tratando de unirse a la resistencia.

Si bien solemos pensar en “1984” como una obra de corte profundamente sociológico o politológico, el mensaje dirigido acerca de la informacion es claro. Winston Smith trabaja como documentalista (o quizá como antidocumentalista) para el Ministerio de la Verdad, siendo su tarea diaria la de recuperar noticias de hemeroteca y modificarlas, procurando reescribir las noticias de modo que la historia coincida con la verdad presente esgrimida por el régimen. La tesis que subyace en el mensaje de Orwell es clara, el control de la información es el primer paso para el control social.

Todos los nombres, de José Saramago.

En 1997 se editaba esta novela del famoso nobel portugués José Saramago, que construye un relato de realismo mágico sobre la relación entre la vida y el documento, una profunda reflexión acerca de la ontología de la humanidad cuando vivimos en una sociedad capaz de reducir la existencia a un mero registro.

El protagonista del libro es don José, curiosamente el único personaje del texto del que se nos dice su nombre, quien trabaja como escribano en la Conservaduría General del Registro Civil. El funcionario lleva una vida anodina, marcada por el hieratismo laboral al que se ve sometido, hasta que un día y de forma fortuita se detiene a leer la ficha de una mujer desconocida. Marcado por este hecho decide iniciar una rocambolesca investigación para descubrir todos los detalles de la vida de esa persona.

Todos los nombres, de José Saramago - La piedra de Sísifo

La obra de Saramago es una profunda reflexión acerca de la soledad humana en una sociedad burocratizada, pero también profundiza en el carácter mismo de los archivos como depósitos donde caben todos los nombres, donde residen las existencias pasadas y presentes de los seres humanos y conviven, de forma armoniosa aunque desordenada, los muertos con los vivos.

Spotlight, de Thomas McCarthy

Hace sólo cinco años que se estrenaba este laureado metraje, ganador del Óscar a mejor película, dirigido por Thomas McCarthy e interpretado por un reparto encabezado por Michael Keaton. Al momento de escribir el guión el propósito de los creadores era mostrar la fuerza que la redacción de un periódico puede tener en la mejora de la sociedad, ejerciendo como el llamado cuarto poder.

El film narra una historia real acerca de la unidad de investigación del periódico Boston Light, conocida como Spotlight, que desenmascaró una trama de abusos sexuales dentro de la iglesia católica bostoniana, hecho que mereció el premio Pulitzer para el medio en el año 2003.

La cinta no sólo refleja de forma soberbia la importancia de la información en nuestras actuales sociedades, sino que se detiene en los pormenores del manejo de dicha información. Fuentes orales, documentos clasificados, derecho a la información y derecho de acceso son temas de trabajo diario para los gestores documentales que en esta película se observan con detenimiento. Nuevamente y como en el ejemplo de “El quinto poder” la reflexión acerca de hasta dónde pueden llegar los límites a la difusión pública de un documento deja a los espectadores ocupados mucho más allá de los 128 minutos de metraje.

Esperamos que estas recomendaciones sirvan como una forma de divertirse y disfrutar, pero también de generar debate dentro de los miembros de la comunidad de los gestores de la información. No desespereis y recordad, #QuédateEnCasa.

 

Autor: Jorge Barrecheguren

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